Hasta ahora, mis pasos en el agradable mundo de la jardinería, eran pocos y seguros. El jardín de casa de mi novia constituía una prueba demasiado grande como para enfrentarme a ella a tumba abierta, así que, opté por una táctica conservadora. Todo iba bien. En poco tiempo arreglamos el jardín, algo abandonado, y recuperamos zonas para el uso común.
Pero un enemigo acechaba desde la profundidad húmeda de un recipiente oculto…
Accidentalmente, al limpiar una zona frondosa sin la debida protección, sufrí la picadura de un artrópodo. Creo que se escribe así, es decir, algún...